ENERO

  • Ninguna publicación este mes en relación al manejo de Vía aérea.

  • En este artículo se pretende determinar si el uso reiterado de la varilla luminosa Trachlight y su correspondiente esterilización afectan la intensidad de luz que proporciona la varilla. Para ello compararon la intensidad luminosa de 12 varillas nuevas, con la proporcionada por las varillas luminosas que ya estaban utilizando en el servicio (31) con menos de 10 usos (número de usos recomendado por la casa comercial). No se encontraron diferencias estadísticamente significativas.  En una segunda fase fueron viendo la intensidad luminosa de 5 varillas luminosas tras 10, 20 y 30 usos. Después de 10 usos determinaron una perdida de intensidad del 25%, tras 20 usos del 32% y tras 30 usos del 41%. Destacan que no está determinada la intensidad luminosa necesaria para una correcta transiluminación ya que depende de muchos factores, mientras que para los laringoscopios si está determinada siendo esta de 500 lux.

  • Interesante caso clínico el que se nos presenta en este artículo. Mujer de 79 programa para cirugía de sustitución mitral tras destete de by pass y comienzo de cierra de esternotomia empieza con hemoptisis, aumento de presiones en via respiratoria, disminución de volumen tidal, aumento de presiones pulmonares y fallo derecho diagnosticado por ETE. Se decide entrada en CEC de emergencia, extubación y colocación de broncoscopio rígido de 11 mm que permite intrumentación a su través con pinzas traqueales y retirada de coagulos que obstruyen ambos bronquios principales. Para salida de bomba se decide colocación de intercambiador a través de broncoscopio rígido e intubación con TET de 9mm ayudado por videolaringoscopio Glidescope.

  • Se comparan la proporción de exitos de intubación a ciegas al primer intento a través de la mascarilla laringea I-gel y la mascarilla Fastrach y el porcentaje de intubación conseguida final a través de ambos dispositivos. Para ello se reclutaron un total de 160 pacientes, 80 para cada dispositivo y tras lograr una ventilación adecuada a través de los mismos (el numero de mascarilla se eligió según criterios de peso) se intento la intubación traqueal a ciegas (tubo endotraqueal 7 en mayores de 50 kg y del 6 en menores de 50kg), con el tubo con la concavidad al reves para intentar mayor tasa de exito. Las tasas de exito de intubación al primer intento fueron 74% en Fastrach y 69% en I-gel sin diferencias estadisticamente significativas (p 0’60).  Las tasas de intubación exitosa finales si fueron diferentes (se permitieron un total de 3 intentos de intubación), 91% Fastrach y 73% I-gel  (p 0’0035). Concluyen que la tasa de intubación a ciegas al primer intento es comparable en ambos dispositivos, si bien si no se logra la intubación tras el primer intento, con I-gel nuevos intentos no logran mejorar el porcentaje de intubación.

  •  Utilizando la base de datos del Colegio Americano de Cirujanos para la mejora de la calidad (NSQIP) durante los años 2005-2008 se revisaron un total de 563.190 pacientes, de los que 1202 (2%), presentaron lesión en la vía aérea. La lesión de vía aérea más prevalente fue la laceración/hematoma de labio (61,4%), seguida de la lesion dental (26,1%), laceración de lengua (5,7%), laceración faringea (4,7%) y laceración laringea (2,1%). Se hizo una regresión logística multivariable para determinar aquellas características que conllevaban un mayor riesgo de lesión: determinando que los pacientes con Mallampati III (OR 1,69) o IV (OR 2,6), así como los pacientes de 80 años o más (OR 1,50) eran los que presentaban mayor riesgo de lesión de vía aérea.

  • Ninguna publicación en relación al manejo de vía aérea durante el mes de enero.

  • En este artículo se compara la intubación en maniquí con vía aérea difícil simulada mediante colocación de collarín y limitación de la movilidad cervical, en dos supuestos clínicos con paciente en decúbito supino y paciente atrapado semisentado en el que se debe realizar la intubación desde la cara. Para ello se comparan tres métodos: mascarilla Fastrach, videolaringoscopio glidescope y Airtraq. Se instruyo a 30 anestesistas senior en el empleo de los distintos dispositivos y se tubo en cuanto el tiempo de intubación, la tasa de éxito y la dificultad de la intubación indicada sobre una escala analógica-visual. En el supuesto 1 (paciente en decubito supino) los datos fueron similares para los tres métodos, mientras que en el supuesto 2 (paciente atrapado, intubación semisentado), la tasa de exito fue del 100% para Airtraq comparada con 70% para Glidescope y 83% para Fastrach. El tiempo de intubación fue también más corto para Airtraq 14 seg, comparado con 27 Glidescope y 28 seg Fastrach. También fue evaluado el método con Airtraq como el más sencillo en la escala analógico visual 11, comparado con 33 Glidescope y 22 Fastrach. Concluyendo que el método con Airtraq fue superior a los otros dos en el supuesto de paciente atrapado que precisa intubación anterior.

  • En este artículo se compara la fuerza y distribución de la presión durante el empleo de un laringoscopio convencional con pala Macintosh y el videolaringoscopio Glidescope. Para ello se reclutaron 2 grupos de 20 participantes, el primero de ellos anestesiologos con al menos 3 años de experiencia y el segundo de anestesiologos en periodo de formación. Todos ellos utilizaron ambos métodos en tres supuestos escenarios en maniquí: paciente normal y paciente con vía aérea difícil (edema de lengua, rigidez cervical). Todos los pacientes emplearon una menor fuerza con la pala Glidescope en ambos supuestos escenarios, siendo menor la fuerza empleada en el escenario del paciente normal. La presión media de la pala del Macintosh fue de 0,13 MPa comparada con tan solo 0,07 para el Glidescope, distribuyendo una mayor uniformidad de esté último. Concluyen que el Glidescope permitió a los participantes conseguir una intubación correcta aplicando una menor fuerza. La tasa de exito fue mayor, la visión glótica mejor y la distribución de la pala menor y más uniforme con el Glidescope que con la pala Macintosh.

  • Meta-análisis que incluye un total de 17 estudios con 1998 pacientes, en los que se compara como puntos finales de estudio:
    • Grado visión glótica
    • Exito en la intubación al primer intento
    • Tiempo total hasta la intubación
  • En este meta-análisis que compara el Glidescope con la laringoscopia convencional, el primero se asociado con una mejor visualización glótica, especialmente entre los estudios en que se consideró a pacientes con vía aérea potencialmente difícil o simulada. A pesar de evidenciar una mejora en el éxito de intubación al primer intento, y un tiempo de intubación más corto con Glidescope, esto se limitó a estudios con personal no experimentado.
  • Los beneficions potenciales del uso de Glidescope derivarian de su uso en:
    • Pacientes con predictores de intubación difícil.
    • Uso como método de rescate, seguido a una intubación con laringoscopio convencional fallida.
    • Uso por personal no experimentado.

  • Interesante caso clínico en que se presenta un paciente de 75 años con cancer de tiroides que invade traquea. El paciente fue intubado despierto con fibroscopio sin problemas, se realizo la cirugía que preciso, tiroidectomia total, incluyendo el nervio laringeo recurrente izquierdo invadido, resección traqueal y anastomosis.
  • Se discutieron los beneficios de una extubación precoz, para evitar la presión positiva o el daño del neumotaponamiento sobre la sutura traqueal. Como dificultades presentaba, puntos de humillación, posible traqueomalacia, edema de vía aérea superior, parálisis recurrente laringeo izquierdo.
  • Se decidio cambio de TET por LMA-Classic y comprobación mediante fibroscopio del estado de la sutura traqueal, dinámica de la pared traqeual y la movilidad de cuerdas vocales, extubando al paciente sin problemas.

  • Se presenta un novedoso método de localización del espacio cricotiroideo basado en el principio de conductancia electrica al contacto de una aguja protegida con la piel y perdida de dicha conductancia al entrar la aguja en contacto con el aire.

  • El método permite detectar la entrada en el espacio aéreo traqueal  el contacto con la pared posterior, probando esta teoría en dos cadáveres con buenos resultados.

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